Renault corta las alas a Red Bull

Vettel doblado ya en la segunda vuelta -tras tener que resetear el propulsor Renault- y Ricciardo incapaz de rehacerse de una mala salida, atenazado por la flagrante falta de velocidad punta del V6 francés. El balance de Red Bull en la primera y exitosa visita de la F1 al Red Bull Ring, el pasado fin de semana, borró de un plumazo el júbilo por la victoria del equipo en Canadá, y motivó amargas críticas por parte de Christian Horner.

El jefe del equipo de matriz austriaca no se anduvo por las ramas, y tachó de "inaceptables" tanto la fiabilidad (Vettel) como el rendimiento (Ricciardo) de la mecánica del rombo en casa del patrón Dietrich Mateschitz. La invectiva de Horner alimentó los rumores de que Red Bull pueda estar pensando en cambiar de proveedor de motores, pero él mismo reconoció que los coches de Milton Keynes seguirán montando el grupo propulsor de Viry-Châtillon, al menos el año que viene.

La racha de cuatro títulos mundiales de Red Bull se sustentó en el concepto aerodinámico más depurado y efectivo de la parrilla, y el mago de la aerodinámica Adrian Newey ya temía que la nueva reglamentación motorista del 2014 diera más preponderancia al grupo propulsor en detrimento de la aerodinámica. Esta sigue siendo decisiva, pero a nadie se le escapa que el dominio actual de Mercedes se debe en gran medida a su portentoso V6 turbo híbrido. No hay más que ver el destacado papel de sus clientes más aventajados, como Williams y Force India.

Es ahí donde le duele a Red Bull. "Hemos tenido mucho éxito con Renault, pero esto no puede seguir así. No es bueno para Renault y no es bueno para Red Bull", soltó Horner tras la carrera austriaca. "No es cosa nuestra, no es nuestra responsabilidad. Somos el usuario final y es frustrante que el motor no esté donde tiene que estar", añadió, subrayando el hecho de que, aunque Red Bull es el equipo oficial de Renault, ambas entidades no comparten un mismo techo, como sucede en Ferrari y Mercedes (aunque Brackley -chasis- dista unos 40 km de Brixworth -motores-), lo que sin duda repercute en la integración del conjunto.

Precisamente, la relación de cliente y proveedor de Red Bull y Renault aviva los rumores de una posible separación, pero eso no sucederá, al menos a corto plazo. "El año que viene no habrá otro motor en la zaga del coche", zanjó Horner, mientras que Jean-Michel Jalinier, el presidente de Renault Sport, se apresuró a asegurar que el contrato en vigor llega hasta el final del 2016, y que "trabajaremos juntos al menos hasta dicha fecha".

No habrá, por tanto, un motor Red Bull en la zaga de los Red Bull, como aventuraban ciertas fuentes, seguramente espoleadas por la imposibilidad de ver a Mercedes o Ferrari suministrando propulsores a su archirrival. Un rumor, el del motor Red Bull, tan peregrino que Mateschitz manifestó que "no vale la pena tomarse la molestia de desmentirlo". Siguiendo a pies juntillas la máxima de 'zapatero, a tus zapatos', Red Bull y Renault están condenados a entenderse para que Vettel y Ricciardo puedan desplegar las alas de nuevo.

 

PRIVACY POLICY AND TERMS OF USE CONTACT CUSTOMER SERVICE SEND US YOUR TIPS